Estoy casado por lo civil, es decir, convalidado en este país (México, o Estados Unidos Mexicanos, como se llama oficialmente la nación en la que nací y de la cual, su autoridad ha expedido el acta de matrimonio de mi esposa y mía) por sus autoridades a las responsabilidades y derechos que nos corresponden como ciudadanos que han celebrado un contrato matrimonial. Hoy estando a unos días de festejar "El aniversario 201 de la independencia de México" todo es confuso, incluso mi posición ante mis autoridades. Vamos por el principio:
Hasta donde la historia me puede proporcionar datos, claro, como todo en esta bendita tierra en la que nací, con su dosis de chisme, se tiene presente que una insurrección contra el Virrey en 1810 se inició en la madrugada del 16 de septiembre, comandada por Miguel Hidalgo y Costilla. La guerra tomó proporciones y derroteros inesperados. Se volvió una pugna por la independencia de España hasta 1811, etapa de la guerra en la que el más destacado personaje fue José María Morelos y Pavon, no obstnte tantísimos ilustres y célebres que idearon los preceptos en los que se basaron las sucesivas constituciones históricas que anteceden a la que "riege" actualmente el país, que vió concluida su guerra (que finalmente tuvo en sus últimos años la consigna de independencia y libertad) el 21 de septiembre de 1921.
España reconoció la independencia hasta 1836, aunque como nación los Estados Unidos Mexicanos se constituyeron en el año 1824, más o menos. Pero para entonces, había deudas (para instaurar los sucesivos gobiernos que se dieron) con Estados Unidos y Francia, pagaderos con creces a la postre con guerras (en las primeras décadas del siglo XIX); y con inversión de compañías que esclavizaron a los grupos étnicos menos favorecidos y a los menos privilegiados, económicamente hablando (Ya en la segunda mitad del siglo XIX).
El siglo XX trajo a este país, desigualdad, rezago y dependencia económica que se fue acrecentando hasta el presente siglo, en donde complicidad, dependencia económica y enfermedades sociales mutuas, me hacen cuestionar si somos una especie de colonia disfrazada de Estados Unidos.
¡Por supuesto que no! Dirían los más patrioteros, rasgándose las vestiduras nacionalistas (esa tendencia del "orgullo nacional", tan del siglo XVIII y XIX, heredada junto con un fraudulento escudo nacional, y un himno a todas luces pretencioso y torpe...)
Yo digo que las autoridades actuales no hallan como co-gobernar con las ecisiones de los vecinos (que andan en problemas financieros) y a la vez hacer parecer a la gente de acá que somos "orgullosamente mexicanos". Esa pretendida soberanía, tan cuestionable en este lamentable sexenio que está llegando a su colofón de una manera más deplorable de como comenzó; nos tiene pendientes de muchos dobles discursos, del moral, del económico, de la pretendida guerra contra la "delincuencia organizada", del clero impune ante sus tropelías y degeneres... que no nos damos cuenta que el territorio que alguna vez, aprendimos en la escuela, es "El país que nos hace sentir orgullo" no existe más.
No hay autoridades competentes, más que el enfrascamiento de ciertos círculos de poder entre los cuales hay pugnas (que bien podrían englobarse en un sólo partido político con sus respectivas "fracciones" de "izquierda" y "derecha" y no sé qué y ahorrarle algo al erario, porque todos esos son sanguijuelas de presupuesto, que dicho sea de paso, procede de lo que queda de aquella nación de la que nos sentimos orgullosos cuando niños: NOSOTROS.
Alza en el costo de los combustibles, en los insumos, marginación, desigualdad social y económica, grandes capitales haciendo de las suyas, sometiendo a las mayorías muy al estilo de la época porfirista de finales del siglo XIX y esta pregunta que aparece en mi twitter: ¿En verdad te atreverás a gritar VIVA MEXICO, cuando no sabemos si MÉXICO VIVE?
Recordemos, dicho sea de paso, que se celebra una verbena popular el 15 de septiembre, no como recordatorio del inicio de la independencia, sino porque es el cumpleaños del multiitado dictador del siglo XIX en México: Porfirio Díaz (De quien sospecho era la efigie esa, del "COLOSO" que erigieron como parte culminante del festejo "Del Bicentenario" de la independencia el año pasado en la Ciudad de México)
Dada la violencia que impera en el territorio, y mi poca gana de convalidar a mis dizque autoridades, que no saben arreglar dificultades, sino incrmentárselas a la sociedad en la que vivo, además de posar en los medios masivos de comunicación y vivir ostentosamente a sus ancahas del dinero de otros, no pienso festejar ninguna independencia. Ni a ninguna "autoridad"
Desconocer a las autoridades del "Estado Mexicano" que nos "gobierna" implica, además que desconozca los términos en los cuales se encuentra afincado mi matrimonio. Casualmente no vi nunca al matrimonio como una institución, sino una manera de convalidar el amor de pareja. No me hace falta nación para amar a mi esposa, ni para ser lo que soy, si además (Como en otras veces lo he mencionado) soy fiel patriota de la única patria verdadera: LA NIÑEZ
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada