miércoles, 28 de julio de 2010

Literario pero veterinario

Ya hace mucho de este texto, y ahora se emplea nuevamente en un taller de creación para partir de nuestro primer tema común: La muerte. Hace 12 años confié además del texto, en las emociones que se reflejan en él y proseguí hasta finalizar la carrera que he ejercido en los últimos 10 años de mi vida, 7 de los cuales, han sido ya con título y cédula profesional. Hoy hago pública esta intención y sea para provecho de este taller que dejamos abiero a los lectores del blog la sobremesa en la que participan varios amigos y dentro de ellos, algunos talleristas:



MIENTRAS SE ACUMULAN MÁS LÁGRIMAS

Me ha dado por suponer frecuentemente que mi cuerpo es el acero que penetra la carne. Un acero que, además, explora. Un acero que no es letal por sí, sino por lo que habrá de conducir. Mientras observo brevemente mi reflejo, el reflejo de un muchacho tímido, temeroso, ansioso. Invadido por las ganas de terminar el juego, o tal vez apresurado por jugar con una ligera certidumbre de buscar ser Dios, tomando con su mano un breve arpón que ha de dar continuidad a sus ideas, que se han ido dando poco a poco y aún en contra de su voluntad.

Como un escrutador imparcial, continúo en mi papel de ser acero, penetrando la carne, hasta llegar al corazón. Misterioso motor de la vida. Y así, como el acero, siento su latir, me muevo con él, e incluso soy víctima de sus contracciones y me siento a su merced. Mi reflejo continúa en el ojo de un can, mientras la mano, el arpón y su vida toman un mismo ritmo y compás.

He de haber sido muy cínico para aceptar las cosas como se fueron dando, o tal vez me llegó la resignación: El río puede también cambiar su cauce y nadie debe protestar. La contemplación jamás me pareció un juego divertido, pero se tuvo que jugar, no había de otra.

Nunca imaginé quedarme a mirar cómo trece años de una vida se extinguían y cómo se le pone fin a trece años de amistad de un solo golpe; como hay uno que se adelanta y resuelve la duda final, mientras el otro tan sólo contempla los hechos y espera que se acumulen más lágrimas para soltarlas de golpe, mientras recuerda que hoy por la mañana sacrificó a su perro.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

DE TODAS ESTA ES SIN DUDA TU MEJOR DEFINICION: ERES ACERO penetrando la carne, hasta llegar al corazón.

saludos
vera.

Doctor Gurma dijo...

No soy ni tan buen conductor del calor, ni tan útil en la vida del humano como el acero. Espero tampoco ser visto como herramienta de sacrificio o exclusvamente como "jeringa" que brinde "remedio" "alivio" o "medicamento" a alguien o al corazón de alguien.
Sin embargo hay algo en esa definición que tiene que ver conmigo. Sé que soy la herramienta de las circunstancias y espero de verdad un día ser amigo de las mismas.

Un beso Vera Talia

Anónimo dijo...

Nice post and this fill someone in on helped me alot in my college assignement. Thank you on your information.

Doctor Gurma dijo...

Orales! Chido!

Nice!